Es
difícil contar historias. Es difícil hacerlas llegar. Es difícil
hacerlas perdurar en el tiempo para que sean recordadas. Para que
sirvan como lección.
Resulta
curioso con todo lo que he vivido que nadie quiera escucharme, que
huyan de mí. No lo entiendo. Con lo útil que les sería mi
experiencia. Y lo más contradictorio, es que muchas veces soy la
rápida y pésima solución de mucha gente. Desesperados, hundidos,
cegados por lo oscuro... ven en mi el único camino de salida. Y
otros... simplemente me esperan, serenos, sabiendo que estoy ahí
porque es mi momento.
El
denominador común de todas las historias son las palabras que
resuenan, las que les atormentan, las que les hacen querer volver
atrás en el tiempo y cambiar situaciones que marcaron su camino.
Eternas dudas que nunca serán resueltas. Todo es pasado, y no se
puede cambiar, sólo aprender de él y evitar repetir los errores
cometidos.
Pero,
¿por qué tiene que ser todo tan negativo? Yo no lo veo así. Ojalá
yo pudiera tener ese final. Siempre he visto que mientras se tiene
algo, no se valora porque está ahí, no se hace notar. Pero justo en
el instante en el que se pierde, en el que se tiene conciencia de que
ya no está, es entonces cuando se echa de menos y el vacío que
deja... es enorme.
Yo
soy eterna, odiada, temida, deseada... Soy la muerte. No huyáis de
mí porque sabéis que tarde o temprano os alcanzaré (tan típico...)
así que disfrutad del viaje. Tan sólo una cosa más... cuando me
veáis espero no decepcionaros por no ser Joe Black. He de confesaros
que es mi personificación favorita (a pesar de haber puesto tan alto
el listón).
Y
ahora... a seguir viviendo. Nos vemos ;)
Por fin te decides :) ¡Muchos ánimos!
ResponderEliminarGracias :)
Eliminar