Estoy
encantado conmigo mismo. Creo que no hay nada más divertido que ser
un musical. No hay mejor manera de transmitir los sentimientos que al
son de una canción.
La
música es algo mágico que te transporta en milésimas de segundo a
un lugar, a una época, a un estado de ánimo. Te lleva a memorar
momentos, no siempre agradables, y devuelve al pensamiento personas y
sensaciones que creías haber olvidado. No hay nada como la música.
¿Sabéis
qué es lo que más valoro de mí? La capacidad de coordinación. En
cualquier lugar donde aparezco todo se aúna. Las personas se ponen
de acuerdo para bailar y cantar. Sin desentonar, sin tropezarse, sin
errores. Todo es perfecto. Soy perfecto.
Otra
cosa que me llama la atención es cuando aparezco en las películas
españolas. Es curioso como personajes que se comunican en un idioma,
cambian inmediatamente a otro, ¡asombroso! Y aparecen mis queridos
subtítulos, los cuales, a veces, dan un mensaje al público un poco
diferente de lo que los intérpretes realmente están expresando.
Pero no me importa, ¿y sabéis por qué? Porque muchas veces aunque
no se entienda la letra, el espectador se deja arrastrar por la
música.
Gracias
por envolveros en mi mundo. Me gusta cuando os dejáis llevar y dais
vía libre a vuestros sentimientos al son de las canción. Espero no
decepcionaros (que sé que mucha veces lo he hecho) y que mi mensaje
os llegue con el mismo sentimiento con el que lo transmito. Espero
poder emocionaros, arrancaros una lágrima o una gran sonrisa. Espero
perdurar.
(Seguimos
filmando...)